Factores de producción y aprovechamientos de la Dehesa.

La Ley para la Dehesa define la explotación como una extensión constituida en su mayor parte por formación adehesada, sometida a un sistema de uso y gestión de la tierra basado principalmente en la ganadería extensiva, que aprovecha los pastos, frutos y ramones, así como otros usos forestales, cinegéticos o agrícolas.

En las explotaciones de la dehesa, si analizamos las actividades productivas que alberga, destacan principalmente la actividad ganadera, seguida del resto de aprovechamientos forestales o agrícolas. Su particular estructura y heterogeneidad espacial, le permite albergar esta variedad de actividades, junto con elementos naturales y culturales de gran valor, así como una variedad de hábitats de gran utilidad para la flora y fauna silvestre.

Las dehesas son en su mayor parte de titularidad privada (debido a razones históricas como las leyes de desamortización de finales del siglo XIX), en contraposición a una menor proporción de propiedad pública. La superficie de formaciones adehesadas de titularidad de la Junta de Andalucía localizada en montes públicos, suponen menos del 9% aproximadamente.(Fuente: Plan Director de las Dehesas de Andalucía).

Para la identificación de las explotaciones de creó, mediante Decreto 70/2012, el censo de dehesas, que supuso el punto de partida para la identificación de las explotaciones.

Factores de producción

Los factores de producción de las explotaciones son todos aquellos elementos (naturales o artificiales) que constituyen la base del aprovechamiento de las Dehesas. Su presencia, comportamiento y manejo, actúan sobre los distintos aprovechamientos influyendo en los resultados de los mismos, por lo que hay que tenerlos en consideración:

  • El pasto

El pasto es el recurso básico de la explotación, ya que el desarrollo de la actividad ganadera extensiva tiene como base el aprovechamiento de los pastos. Son sistemas complejos que dependen de un pastoreo adecuado. Su comportamiento responde a circunstancias concretas según el momento del año, por lo que es difícil establecer criterios generales para su correcta gestión, pero en resumen, es fundamental optimizar la carga ganadera, en función de la disponibilidad de pasto, sin sobrepasar la capacidad sustentadora y su viabilidad. El sobrepastoreo produce un deterioro a largo plazo, y el infrapastoreo conlleva cambios relevantes en la comunidad pascícola que a menudo merma su potencial productivo e implica variaciones paisajísticas y ecológicas. Cualquier innovación o cambio sustancial (fertilizaciones, siembra de pratenses, desbroces, exclusiones, modificaciones en la carga instantánea pastante, cambios en el tipo de ganado, etc.) tendrá efectos sobre la capacidad sustentadora de la superficie pascícola, y deberán ser tenidos en cuenta en la planificación y gestión de la dehesa.

Los pastos son considerados como superficie agraria por la Reglamentación europea de aplicación de la PAC (Política Agraria Comunitaria) y como superficie forestal por la normativa forestal nacional. Para poder recibir ayudas de la PAC, se deben mantener las superficies agrarias en estado adecuado para el pasto. El Anexo IV del Real Decreto 1075/2014, menciona las labores de mantenimiento admitidas sobre los pastos arbolados y arbustivos.

  • El arbolado

Desempeña un papel fundamental en la montanera del cerdo ibérico y en el aprovechamiento forestal (corcho, leña y ramón). Asimismo, aporta importantes bienes indirectos en forma de servicios a los ecosistemas como son el mantenimiento del paisaje, la regulación hídrica, la defensa frente a la erosión, la fijación de CO2, el bombeo de nutrientes y la creación de microambientes frente al calor, el frío y el viento.

  • El agua

Es un factor productivo imprescindible cuya carencia incrementa significativamente los gastos y compromete la viabilidad de la explotación. Algunas explotaciones se suelen abastecer de regajos o arroyos de forma estacional, aunque suelen necesitar de una inversión en infraestructuras como pozos, charcas, depósitos o presas para almacenar y distribuir el agua. Hay que considerar la especie de ganado y el número, para considerar la demanda de agua y la inversión en infraestructura.

  • La fauna silvestre

Constituye un factor de producción cuando se trata de actividades relacionadas con el turismo o cinegéticas, pero además, mantiene el equilibrio ecológico de la dehesa y su biodiversidad.

  • El ganado

Es el factor de producción principal en el sistema de la dehesa ya que los productos que genera son la principal fuente de ingresos. Es necesaria una cabaña ganadera adecuada, en cantidad y calidad. El número de animales debe estar en consonancia con las posibilidades, para un adecuado mantenimiento del sistema.

  • Edificaciones y red de caminos

Son imprescindibles para el manejo del ganado (por la ausencia cada vez más habitual de pastoreo dirigido) utilizándose alambradas por su menor coste y manejo. Entre otras podemos encontrar corrales, naves agrícolas, almacenes de piensos y garajes para vehículos y maquinaria, infraestructura destinadas al almacenamiento de agua (depósitos, presas de tierra),etc. Las tradicionales cercas de piedra, aunque acusan problemas de mantenimiento, cumplen otras funciones que trascienden su uso productivo ya que sirven de refugio y hábitat para la fauna y flora, constituyen hitos paisajísticos, tienen una gran relevancia cultural y patrimonial y forman parte del legado de la arquitectura vernácula.

En cuanto a la red de caminos, destacan las vías pecuarias (cañadas, cordeles, veredas) y caminos rurales, suponen como elementos vertebradores del espacio de las dehesas. Estas conectan territorios para permitir el uso continuado de pastos naturales durante todo el año y para el trasiego de las producciones.

  • El cambio climático

Es difícil prever los efectos del cambio climático sobre el sistema productivo de la dehesa. El impacto sobre la cabaña ganadera dependerá de las condiciones climáticas desfavorables previstas en los modelos teóricos así como de los sistemas productivos empleados y de la fisiología y respuesta de los animales y sus patrones de alimentación. También sobre sobre los pastos y cultivos forrajeros, sobre la productividad de la bellota, la masa arbórea y los productos agrícolas empleados en alimentación animal (cereales, subproductos de la fabricación de aceites vegetales, etc.). Otros efectos indirectos pueden ser la aparición de nuevas patologías originarias de latitudes más cálidas. Los efectos del cambio climático pueden requerir de nuevas infraestructuras (naves, cercados, etc.) que permitan manejos alternativos que deberán adaptarse a unos escenarios previstos.

  • El capital tecnológico relativo a la investigación, transferencia y formación

Dentro del marco productivo de la dehesa, otros de los recursos esenciales en la gestión de las explotaciones son: el capital tecnológico relativo a la investigación, la transferencia del conocimiento y formación especializada, así como el capital humano y financiero, que también juegan su papel fundamental en la viabilidad de la explotación.

Aprovechamientos

  • Ganaderos

Los principales aprovechamientos ganaderos de las dehesas, son el porcino ibérico, el bovino, el ovino y el caprino. No obstante, cabe recordar la existencia de otras ganaderías vinculadas a nuevos usos de las dehesas, de carácter más o menos extensivo, como equinos, gallináceas, gansos (ocas), conejos, pavos, etc.

En cuanto al bovino y la raza de lidia, coincide con el área natural de la dehesa, constituyendo claros ejemplos de sistemas de explotación en régimen extensivo.

El ovino no es específico de las dehesas, aunque es un medio apto para su explotación, favorecido por su fácil complementariedad con otras especies incluso de fauna silvestre, además de los beneficios que aporta para el mantenimiento del ecosistema. De hecho la oveja es considerada tradicionalmente la especie que “crea y mejora la dehesa”.

La producción caprina en la dehesa destaca por su escasa representatividad frente al caprino total existente en Andalucía, puesto que esta especie encuentra mayor acomodo en zonas serranas no encuadradas como dehesas.

Ganadería ecológica

La dehesa es un espacio particularmente favorable para la ganadería ecológica puesto que permite una estrecha relación entre la cabaña ganadera y la tierra, buscando el ideal de la autosuficiencia. Combina las mejores prácticas ambientales, un elevado nivel de biodiversidad, la preservación de los recursos naturales, la aplicación de normas exigentes sobre bienestar animal y una producción conforme a las preferencias de determinados sectores sociales. Hay que tener en cuenta que la alimentación que no puede ser aportada por los pastizales, debe proceder de productos ecológicos producidos en la propia explotación o en otras ecológicas. Está sujeta a su propio marco de regulación comunitario (Reglamento 834/2007y Reglamento 889/2008).

  • Cinegéticos

Este aprovechamiento presenta un doble valor, por un lado las especies cinegéticas son la base alimenticia para una serie de especies predadoras catalogadas como protegidas y por otro suponen un recurso para la economía local, en caso de que su aprovechamiento se haga de forma respetuosa y ordenada. Del total de cotos registrados en la temporada cinegética 2009-2010 un 70 % aproximadamente se incluyen en formaciones adehesadas.

La caza mayor es uno de los principales productos directos por los beneficios que genera. El ciervo, el corzo y el jabalí aportan cifras representativas y se encuentran en expansión. La caza menor, se encuentra con periodos de escasez, por el abandono de prácticas de aprovechamientos tradicionales en la Dehesa. El conejo silvestre, base alimenticia para un gran número de especies, atraviesa en la actualidad una situación de crisis, si bien en algunas localidades donde se dan condiciones propicias experimenta una recuperación.

Una presión cinegética excesiva puede provocar el sobrepastoreo y degradación de la vegetación, degradación del suelo por compactación y erosión, la competencia por el alimento, y el incremento del riesgo de contagio de enfermedades. El fomento de la fauna cinegética debe basarse fundamentalmente en el conocimiento del estado de las poblaciones y en actuaciones sobre los hábitats para su conservación o recuperación. Se recomiendan precauciones como la mejora de pastos naturales mediante fertilizaciones fosfóricas, la siembra de pastizales permanentes (no necesitan resiembra), la siembra de cultivos anuales de cereales y leguminosas forrajeras, la recuperación y preservación de pequeñas manchas arbustivas, la construcción de refugios artificiales y la instalación de puntos de agua.

  • El alcornocal y el corcho

El alcornoque está presente exclusivamente en el área mediterránea occidental: la presencia mundial de forma natural está limitada a siete países mediterráneos: Portugal, España, Marruecos, Argelia Túnez Italia y Francia.

Su principal aprovechamiento, el corcho, es un material con excelentes propiedades: además su carácter natural, es biodegradable, renovable y reciclable para otros usos. Su explotación, es uno de los mejores ejemplos de gestión integrada, multifuncional y sostenible.

La explotación de estas formaciones, no sólo se orientan al corcho sino también, a una serie de producciones ligadas al alcornocal que se relacionan con el sistema productivo de la dehesa en general (ganadero, cinegético micológico, turismo rural, plantas aromáticas,etc) aportan bienes y servicios ambientales que benefician al conjunto de la sociedad (biodiversidad, paisaje, regulación del régimen hídrico, etc.).

Integran la base territorial de las dehesas en forma de masas densas (monte alcornocal) o bien como formaciones aclaradas (Ley 7/2010, para la dehesa) si bien en segundo caso, tendrán el carácter de uso complementario. Esta producción traducida a empleo generado supone alrededor de 129.000 jornales anuales, o, de manera equivalente, un puesto directo por cada 17,94 toneladas. (Fuente: Plan Director de la Dehesa).

Actualmente se detecta el estancamiento de la producción de corcho agravado por la falta de renovación del arbolado, ya sea por factores naturales como “seca” o decaimientos o por prácticas de gestión inapropiadas (presión ganadera o cinegética excesiva) o la carencia de una selvicultura adecuada. La ausencia de ayudas incrementa su baja rentabilidad lo que está provocando el envejecimiento de las masas de alcornocal. Estas consecuencias provocan la disminución de mano de obra especializada para trabajos de descorche y el escaso desarrollo tecnológico del sector.

  • Agricultura

Los suelos en los que se asienta la dehesa no propician su aprovechamiento agrícola, son ácidos y pobres en nutrientes. La existencia de primas por la PAC modificó el uso de la Dehesa hacia cultivo de trigo duro, ajeno a estos espacios, pero a parir de 2013 es casi es testimonial.

  • Apicultura

La apicultura es otro de los aprovechamientos de la Dehesa. La diversidad florística del pasto y la presencia de diversas especies de labiadas y de matorral se traducen en la producción de mieles de excelente calidad, así como de polen, jalea real, propóleos y cera. La presencia de colmenas en la dehesa genera un incremento de la biodiversidad a través del aumento de la polinización. La producción apícola ligada a la dehesa puede suponer un valor añadido para estos productos.

  • Micológico y otros

La recolección de setas y trufas está experimentando un auge muy significativo en los últimos años, revelándose como un motor de desarrollo socioeconómico a tener en cuenta en muchas áreas rurales tanto por el valor del propio recurso micológico como por el de los servicios asociados a su práctica (micoturismo). Entre las especies que podemos encontrar en las dehesas, destacan por su interés económico y gastronómico, el gurumelo (Amanita ponderosa), la tana (Amanita caesarea) y el tentullo (Boletus aereus).

Además, las zonas abiertas y otras formaciones vegetales de los territorios adehesados ofrecen otros aprovechamientos que diversifican la economía en muchas localidades, entre los que podemos destacar: plantas aromáticas, condimentarias y medicinales, caracoles y cabrillas, espárragos, tagarninas, palmitos y material vegetal decorativo.

  • Turístico, recreativo y educativo

El potencial de la actividad turística en la dehesa está todavía en fase de conocimiento y explotación.

En un entorno en contacto con la naturaleza, los recursos naturales (paisaje, caminos, fauna y flora) con el patrimonio histórico-artístico (arquitectura popular, monumentos, etc.) y las manifestaciones culturales (folklore, gastronomía) permiten el desarrollo de actividades recreativas (senderismo, rutas verdes en bicicleta o caballo), socioculturales (artesanía, rutas ecológicas) o de carácter rural (turismo taurino, turismo cinegético, participación en actividades agrícolas, ganaderas, elaboración de productos típicos, recolección de setas, etc.).

Igualmente las posibilidades educativas de la dehesa son de gran interés social, principalmente por ser un ejemplo idóneo para enseñar y hacer comprender la sabiduría y riqueza que contienen los agrosistemas tradicionales, o la necesidad de un equilibrio territorialmente sostenido entre conservación de la naturaleza y la gestión de las producciones forestales, ganaderas y agrícolas.

Textos del portal www.juntadeandalucia.es

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